La mayoría de las empresas que operan en México encontraron más oportunidades que peligros durante la crisis.
Esto, a pesar de que el impacto inmediato de la recesión fue una reducción en el margen de rentabilidad que las colocó en riesgo de cerrar y desaparecer.
Según un sondeo realizado por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas a 950 empresarios, reveló que la mayor parte de los ejecutivos consultados vieron con optimismo la crisis, por considerar que les brindó la oportunidad de explorar nuevos canales y horizontes para la distribución y colocación de sus productos.
El sondeo que se efectuó bajo la dirección de Enrique Taracena, profesor del Área de Política de Empresa del IPADE, detalló que el 90 por ciento de los encuestados dijo haber identificado desde antes de la crisis las oportunidades que existen tanto en el entorno como dentro de sus propias empresas pero que no las había aprovechado porque no se había visto obligado.
“Todos decían que no se habían visto obligados, es decir, la crisis los obligó a pensar de modo distinto y orientar los recursos a lo que realmente tenía, ofrecía mayores ventajas”.
En exclusiva con Excélsior, el profesor del Área de Política de Empresa del IPADE explicó que el estudio permitió concluir que la crisis brindó una oportunidad para repensar el negocio, los objetivos, el modo en que están organizados y todo aquello que consideramos válido y bueno pero que no siempre está en su mejor punto.
“La segunda conclusión que obtuvimos pensando en lo que la crisis trajo como aprendizaje, es que en tiempos de estabilidad y bonanza las empresas van cerrando el horizonte y se van quedando con algunas de las alternativas que les ofrece el entorno. Se preocupan por competir o por ser competitivos”.
Según Taracena, la crisis provocó que las empresas subordinaran el problema de la ganancia o la rentabilidad e incluso de la competitividad para subrayar y poner en primer lugar la sustentabilidad y continuidad de la organización.
“Lo que deja esto como aprendizaje es que en tiempos de tranquilidad o estabilidad hay que mantener los tres horizontes siempre vivos, es decir, la capacidad de competir, la posibilidad de ganar dinero o ser rentable y la sustentabilidad”, comentó.
Se preocupan por ser competitivas
La mayoría de las empresas que operan en México encontraron más oportunidades que peligros durante la crisis.
Esto, a pesar de que el impacto inmediato de la recesión fue una reducción en el margen de rentabilidad que las colocó en riesgo de cerrar y desaparecer.
Según un sondeo realizado por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas a 950 empresarios, reveló que la mayor parte de los ejecutivos consultados vieron con optimismo la crisis, por considerar que les brindó la oportunidad de explorar nuevos canales y horizontes para la distribución y colocación de sus productos.
El sondeo que se efectuó bajo la dirección de Enrique Taracena, profesor del Área de Política de Empresa del IPADE, detalló que el 90 por ciento de los encuestados dijo haber identificado desde antes de la crisis las oportunidades que existen tanto en el entorno como dentro de sus propias empresas pero que no las había aprovechado porque no se había visto obligado.
“Todos decían que no se habían visto obligados, es decir, la crisis los obligó a pensar de modo distinto y orientar los recursos a lo que realmente tenía, ofrecía mayores ventajas”.
En exclusiva con Excélsior, el profesor del Área de Política de Empresa del IPADE explicó que el estudio permitió concluir que la crisis brindó una oportunidad para repensar el negocio, los objetivos, el modo en que están organizados y todo aquello que consideramos válido y bueno pero que no siempre está en su mejor punto.
“La segunda conclusión que obtuvimos pensando en lo que la crisis trajo como aprendizaje, es que en tiempos de estabilidad y bonanza las empresas van cerrando el horizonte y se van quedando con algunas de las alternativas que les ofrece el entorno. Se preocupan por competir o por ser competitivos”.
Según Taracena, la crisis provocó que las empresas subordinaran el problema de la ganancia o la rentabilidad e incluso de la competitividad para subrayar y poner en primer lugar la sustentabilidad y continuidad de la organización.
“Lo que deja esto como aprendizaje es que en tiempos de tranquilidad o estabilidad hay que mantener los tres horizontes siempre vivos, es decir, la capacidad de competir, la posibilidad de ganar dinero o ser rentable y la sustentabilidad”, comentó.
El sondeo reveló que muchas organizaciones se van llenando de lastres que les cuesta mucho romper para renovarse, por lo que la recomendación en este aspecto para los ejecutivos de las organizaciones es no enamorarse de lo que hacen e innovar constantemente para permanecer en el mercado.
Una de las cosas que más llamó la atención es que no todos los asuntos que escriben los ejecutivos en sus agendas tienen que ver con la organización, lo que llevó a los directivos a plantearse qué van a hacer con su tiempo.








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