
Moisés Saba Masri era un empresario mexicano que aprovechaba al máximo todas las oportunidades y así se demuestra con la variedad de empresas que capitaneaba.
En una entrevista concedida a EL UNIVERSAL, y publicada el 17 de noviembre pasado, el empresario, nacido en la ciudad de México, daba cuenta de sus logros, pero sobre todo de los negocios que estaban en puerta para este 2010. Unas de sus principales directrices que consideraba para tener el éxito eran la disciplina y el orden. Su principal consejo: no perder el foco y no invertir en lo que no se conoce. “Lo más peligroso para un empresario es empalagarse con algún negocio, pues a veces son tan importantes los flujos de dinero que se llega a creer que se hará millonario en minutos”, citaba. El empresario tenía como regla no perder nunca la humildad y concentrarse en sus proyectos. Saba Masri no quitaba el dedo del renglón en algunos negocios que para él eran sus favoritos, como el del sector aeronáutico y las telecomunicaciones, aunque en algunos desistía si la competencia o el ambiente era muy complicado o arriesgado, como fue el caso de su desinversión en Unefon o su interés por comprar Satélites Mexicanos (Satmex), que al final del día no pudo concretar esa compra y que hoy esa empresa atraviesa una mala situación financiera. Sin embargo, la mayoría de sus esfuerzos estaban centrados en el sector inmobiliario, que era el principal negocio de la familia, sobre todo el de su padre, Alberto Saba Raffoul, el cual lo llevó a desarrollar centros comerciales dentro de las estaciones de transporte público con gran afluencia, como el Tren Suburbano y el paradero de Zaragoza. A continuación, algunos extractos de la que fue la última entrevista concedida a un medio mexicano de comunicación, que vislumbran su visión sobre la economía nacional y el mundo de la política mexicana: ¿En el negocio de telecomunicaciones no hay planes, después de desinvertir en Unefon? No, ahorita el gobierno está ofreciendo espectro para una telefónica nueva, pero el proceso viene mal de origen, porque ¿quién puede vivir en un lugar sin espectro en la ciudad más grande del mundo (DF) con una capacidad muy chiquita? ¿Y TV Azteca? Sigo ahí, estoy sólo como inversionista, es una inversión patrimonial; ésa no la vamos a tocar nunca, ahí se queda para la familia. ¿Cómo van los negocios con las propiedades que adquirió del IPAB? Compramos 20 mil empresas. Algunas las estamos desarrollando, otras vendiéndolas, otras guardadas y otras esperando que algún cliente de las zonas en donde están las compren. La crisis sí nos perjudicó en este negocio inmobiliario. Se paró completamente la venta. ¿Y sus negocios hoteleros? Estamos arreglando los dos hoteles que tenemos en Acapulco. Al que era el Hyatt se le quitó el logotipo porque no nos daba ningún beneficio y sólo se llevaban las utilidades los dueños de la marca y ahora se llama Gran Hotel. ¿Cuál es su opinión de la política económica?, ¿el gobierno ha sido facilitador de los negocios? (El gobierno) manda señales encontradas, de pronto se convierte en un facilitador y de repente en un inquisidor, en ver sólo cómo capta más; su gasto no lo baja, cuando tiene mucho de donde cortarle. No hay una claridad, el problema en México es que cada año estamos a la expectativa de ver qué pasa; cada año nos cambian la ley fiscal, y si no hay reglas claras, no se puede pensar en el largo plazo. Necesitamos certidumbre. En su caso, ¿esto ha inhibido el desarrollo de negocios e inversiones? La verdad no, porque estamos planeando a muy largo plazo, y lo que tengo decidido a hacer no lo freno; cuando arrancamos un proyecto, lo echamos adelante, pase lo que pase. ¿Cuáles han sido otros inhibidores para el mejor ambiente de negocios? Infraestructura. Es fundamental esto. Otra es la seguridad, lo que le cuesta a los empresarios este tema es una barbaridad, es un tema bien delicado.








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